Castillo de Predjama

Predjama es un destino que generalmente viene acompañado de una visita a las impresionantes cuevas de Postojna, situadas a menos de 10 kilómetros, con lo que se puede aprovechar el día para disfrutarlo en ambos monumentos.

El nombre de “Predjama” significa en esloveno “en frente de la cueva”, y según nos vamos acercando descubrimos una increíble fortaleza, guarida de Erazem de Predjama, un romántico “caballero ladrón” que comenzó a esconderse en este lugar inexpugnable en el siglo XV.

La entrada son 9 euros y a visitar durante algo más de una hora (no hay guías y el tour lo puedes hacer tú mismo fácilmente) las restauradas habitaciones, el calabozo (con reproducciones de personas siendo torturadas), la capilla o las despensas.

Desde las ventanas del castillo tenemos unas magníficas vistas de todo el valle que se encuentra a los pies de Predjama, pero la mejor de las vistas es la que encontrarás desde la gruta (la cueva de más de 100 metros de altura que da nombre al monumento) que se encuentra en la parte superior.

Si tienes media hora más, anímate a entrar en ella. No es nada complicada (hay escaleras), y la experiencia es realmente agradable. Al bajar, puedes pasar por la degustación de vinos y licores de la zona, en la que también podrás adquirir una botella para llevarte a casa.

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