El bosque de hongos de la Gran Caverna de Santa Catalina

Las entrañas de Cuba guardan un secreto y un tesoro que espera al visitante intrépido que se atreva a adentrarse en sus entrañas: 30 mil cavidades que las aguas han excavado y modelado durante milenios.

La tierra de Cuba tiene abundantes suelos cársicos sensibles a la acción del agua, por ello algunas de las cuevas de este hermoso país están consideradas como joyas de la espeleología mundial por la belleza de las grutas y figuras que se han formado.

Una de las más conocidas es la Gran Caverna de Santa Catalina, Monumento Nacional y Área Protegida, una maravilla única en el mundo porque alberga en su seno un espectacular bosque de hongos de piedra.

Estos hongos han suscitado la admiración de espeleólogos del mundo dada su variedad de tamaños, formas y variedades; es el paraíso de cualquier gnomo: los hay pequeños, enormes, brotando del suelo, asomando por las paredes, flacos, panzudos, lisos con un color crema casi avainillado, cubiertos por el musgo que los reverdece y revive gracias a la vida del vegetal. Algunos tienen hasta nombre: “Los Tres Mosqueteros”, “Hongo Atómico”, “Hongo Rey”… la imaginación popular no tiene límites.

Un bosque espeso rebosante de hermosa vida animal rodea esta maravilla de la naturaleza a la que puede accederse por 37 lugares, siendo el del norte el más espectacular ya que su techo de estalactitas es el preámbulo de un mundo subterráneo que todo viajero debería intentar descubrir:

estalactitas con forma de esfera, de campana, de medusa, de cerebro… y una auténtica belleza: una cortina de casi diez metros.

No es de extrañar que sea Monumento Nacional y Área Protegida ya que en sus cuevas intrincadas se encontró el único esqueleto fósil encontrado en Cuba, restos arqueológicos que han revelado presencia aborigen y dibujos rupestres únicos.

 

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